Desde Mapex seguimos de cerca la evolución de los sectores industriales que están afrontando procesos de transformación profunda, y el ámbito beauty es uno de los más dinámicos.
Después de hablar con referentes de la industria del plástico, el packaging y el sector agroalimentario, en esta entrevista analizamos el momento actual y los retos de la industria de la perfumería, la cosmética y el cuidado personal con Adrià Martínez, General Manager del Beauty Cluster.
En esta conversación abordamos cómo la digitalización, la presión regulatoria, la sostenibilidad y la innovación científica están redefiniendo los modelos productivos de un sector altamente competitivo y con gran proyección internacional.
Entrevista con Adrià Martínez, General Manager del Beauty Cluster
¿Cómo describirías la situación actual de la industria de la perfumería, la cosmética y el cuidado personal en España, especialmente desde el punto de vista industrial y productivo?
Empezamos el año con una industria beauty muy fuerte, que es clave para nuestro tejido productivo y un referente internacional.
Para empezar, con los últimos datos oficiales que tenemos de cierre de 2024, el mercado ibérico supera los 8.100 millones de euros en ventas. Sólo España concentra 6.800 millones de euros, un 7,7% más que el ejercicio anterior, duplicando el crecimiento de lo que sería el PIB nacional.
Además, desde la perspectiva industrial, somos el segundo exportador mundial de perfumes, con unos 4.400 millones de euros en exportaciones y presencia en mercados como Estados Unidos, México, Emiratos Árabes o Asia.
Y no es sólo cuestión de números: la inversión en I+D y en tecnología ya es casi un requisito imprescindible para seguir siendo competitivos frente a otros países emergentes como Corea del Sur.
¿Cuáles dirías que son las principales fortalezas y debilidades del sector?
Una de nuestras grandes fortalezas es que tenemos toda la cadena de valor dentro de España: desde los ingredientes y la fabricación, hasta el packaging, la tecnología industrial y el marketing. Eso nos permite crear un producto de cero sin salir del país. También contamos con un capital humano muy cualificado y con una fuerte presencia femenina en posiciones de liderazgo.
En cuanto a debilidades, dependemos de la inestabilidad del precio de la energía y de la materia prima, y de algunas importaciones clave, que aumentaron un 13% en 2024, lo que nos hace más sensibles a factores geopolíticos y arancelarios.
También debemos ser capaces de asumir ciclos de innovación más cortos: los consumidores están muy informados y exigen novedades constantes, lo que obliga a las empresas a gestionar más referencias y a afrontar una mayor complejidad operativa.
¿Qué nivel de madurez digital observáis en las plantas productivas del sector para hacer frente a esta complejidad operativa?
Estamos en una fase clara de aceleración, aunque el nivel de madurez digital varía mucho según el tamaño de la empresa. Las grandes organizaciones ya trabajan con analítica de datos o automatización avanzada, mientras que muchas pymes están todavía en etapas iniciales de captura de datos o digitalización básica.
Uno de los factores que frena la adopción tecnológica es la presión regulatoria. Las empresas destinan muchos recursos a cumplir normativas y eso reduce la capacidad de inversión en transformación digital.
Otro reto importante es la falta de talento híbrido, perfiles capaces de moverse entre la química cosmética y la ciencia de datos, que son difíciles de encontrar y retener.

La sostenibilidad se ha convertido en un gran eje de transformación en la industria beauty. ¿Cómo lo están abordando las empresas españolas?
Nosotros vemos dos grandes desafíos. El primero es normativo: la legislación europea en sostenibilidad es cada vez más exigente y obliga a las empresas a adaptarse rápidamente.
El segundo es económico. Implementar prácticas sostenibles impacta en los costes y, aunque el consumidor exige transparencia y responsabilidad, no siempre está dispuesto a asumir este coste extra en el producto.
Además, si hablamos de sostenibilidad, el packaging es otro tema importante. Los envases influyen en la venta y a su vez son uno de los principales focos de generación de residuos. Es por eso que las empresas están trabajando en rediseñar materiales y procesos para alinearse con las nuevas regulaciones europeas.
Acabamos de estrenar 2026. ¿Qué objetivos estratégicos os habéis marcado en el Beauty Cluster este año en relación con la digitalización?
Nuestro plan estratégico se centra en competitividad, innovación y conexión global de la industria, con la digitalización presente en estos tres ejes.
Desde el Beauty Cluster queremos ayudar a las empresas a entender qué soluciones tecnológicas encajan realmente con sus necesidades, especialmente en ámbitos como la Inteligencia Artificial, donde aún existe cierto desconocimiento práctico.
También estamos viendo una transición hacia la personalización masiva, impulsada por consumidores que demandan productos más eficaces, transparentes y adaptados a sus necesidades.
Otro pilar clave es la cohesión sectorial y las alianzas estratégicas, como la que hemos firmado con la Asociación Española de Ingredientes Cosméticos, con quienes trabajamos en la interpretación regulatoria y la transferencia de conocimiento técnico hacia las empresas.
Hablando de alianzas estratégicas, ¿qué papel juegan los partnerships con empresas tecnológicas como Mapex a la hora de acelerar esta transformación?
Son fundamentales, porque representamos a toda la cadena de valor: fabricantes, proveedores tecnológicos, especialistas en packaging, regulación o marketing, etc.
En este ecosistema, soluciones como el sistema MES de Mapex desempeñan un papel determinante al aportar la infraestructura digital necesaria para transformar los procesos productivos. Para las empresas asociadas a nuestro clúster es clave contar con partners que entiendan el sector y formen parte del mismo entorno colaborativo.
Para terminar, ¿cómo imaginas la evolución del sector beauty en España en la próxima década?
Digitalización, sostenibilidad y ciencia marcarán el crecimiento del sector. Sobre esa base, la industria española tiene una posición muy sólida para seguir innovando y liderando en el contexto internacional.
En digitalización, la IA ayudará a las empresas a optimizar la producción y actuará como co-creadora en el descubrimiento de nuevos ingredientes o formulaciones. Pero ya estamos viendo que será el origen de nuevas preocupaciones relacionadas con la soberanía del dato o la confidencialidad.
Lo más probable es que la industria evolucione de un enfoque centrado en el producto hacia uno orientado a experiencias personalizadas y al bienestar. Surgirán nuevas conexiones entre belleza, salud y tecnología, con dispositivos y soluciones interconectadas.
Fundado en 2014, Beauty Cluster es la asociación privada más grande de España dedicada a la industria de la cosmética, perfumería y cuidado personal, con más de 240 empresas de toda la cadena de valor. Su misión es impulsar la colaboración, la innovación y la transformación de las compañías, apoyando la sostenibilidad, la digitalización, la internacionalización y la formación.




